A
la patria, lejos de ella
La comunidad panameña de Brooklyn ha sido la primera
en celebrar el Centenario
Eva Aguilar
Especial para La Prensa
La "First Panamanian Drum and Bugle Corps" fue formada por
panameños que en sus años escolares en Panamá pertenecieron
a las bandas de sus colegios.NUEVA YORK, Estados Unidos.— Aquello
era como estar en Vía España un 3 de noviembre. El redoblar
de los tambores y el sonido de las liras parecía salir de los
instrumentos de cualquier hábil joven del San Vicente de Paul
o del Instituto Panamericano. La gente, apostada en la acera, agitaba
banderitas y en una esquina una mujer con rasgos de india kuna vendía
sombreros tricolores, adornos para colgar en el espejo retrovisor del
auto y hasta bolsos de tela con la insignia de Panamá. No obstante,
aquello no era Vía España, ni era 3 de noviembre y mucho
menos pasaba por allí alguna banda conocida. Hábiles,
sin embargo, sí eran las manos que hacían sonar los instrumentos.
El pasado 11 de octubre, al mediodía de un radiante sábado
de otoño, cinco bandas de música armadas con tenores,
liras, redoblantes y hasta batutas, iniciaron un desfile patrio que
recorrió cerca de 12 cuadras de la Avenida Franklin, una calle
de Brooklyn típicamente comercial, en la que viven y trabajan
muchos de los panameños que tras emigrar del Istmo, fueron a
parar al distrito más poblado de Nueva York.
Aquel día el despliegue de banderas panameñas era casi
exagerado; y la melodía que salía de las cornetas, la
prueba de que aquello no era improvisado: detrás de aquel despliegue
musical había dedicación y conocimiento.
Si bien el Centenario hace que este año cualquier celebración
patriótica sea un acto especial, el desfile no es un acontecimiento
nuevo para los panameños de Brooklyn. Hace ya ocho años
que grupos dirigidos en su mayoría por personas que estudiaron
y fueron parte de las bandas de música de colegios como el Abel
Bravo, el Instituto Nacional o el Artes y Oficios, y luego emigraron
a Estados Unidos -de allí que la mayoría de los miembros
de las bandas sean adultos- desfilan por la calle Franklin cada octubre,
anticipándose a la celebración de las fiestas patrias.
La idea de conmemorar el día de la separación de Colombia
surgió hace ya una década, cuando un grupo de panameños
formó un comité para preparar una serie de actos alusivos
a las celebraciones patrias. Al fin y al cabo, en Brooklyn se concentra
la comunidad más grande de panameños que vive en el estado
de Nueva York, por lo tanto, gente para participar en las actividades
no iba a faltar.
Dos años después de actos tradicionales que incluían
poesía y música, uno de los miembros del comité
sugirió hacer un desfile. José Brereton, quien ha sido
durante dos años el presidente del comité que organiza
esta actividad, recuerda que el primer desfile se llevó a cabo
un día de los difuntos, 2 de noviembre, fecha en la que el invierno
ya se había instalado en el aire y el frío se dejó
sentir entre los entusiastas panameños que, aún sin bandas
musicales organizadas, decidieron desfilar para honrar a la patria lejos
de ella.
El invierno, sin embargo, no fue el único inconveniente que obligó
a replantear el tema de la fecha. El primer fin de semana de noviembre
la ciudad de Nueva York lleva a cabo su maratón anual y a la
policía local se le hacía difícil controlar el
paso de los corredores y al mismo tiempo ayudar a la comunidad panameña
en sus celebraciones. Así es que el comité buscó
otra fecha conmemorativa y se decidió que el desfile se llevaría
a cabo el fin de semana del día de la hispanidad (12 de octubre),
fecha de celebración para la comunidad hispana de Nueva York
y de descanso para los colegios; además de ser una época
del año en la que el clima aún es lo bastante benévolo
como para estar en la calle durante tres horas. Pero ahí no quedaban
todas las ventajas.
“Además nos permite atraer a panameños de otros
estados a ver el desfile, porque tienen el lunes libre y pueden viajar”,
explica Brereton, quien además de organizador, ejerce como maestro
bilingüe en una escuela intermedia de Brooklyn.
Con
el problema de la fecha resuelto, quedó establecido que para
el siguiente año habría música. Al fin y al cabo,
panameño sin tamborileo, no es panameño. Se formó
una banda compuesta por casi 200 personas que luego fue organizándose
en bandas más pequeñas con independencia unas de otras.
De hecho, de la “First Panamanian Drum and Bugle Corps”,
la banda original de panameños de Brooklyn, surgió la
“Panamerican Marching Band of New York”, también
de Brooklyn, cuyos miembros han tomado la iniciativa de pasar la tradición
a los niños, a quienes entrenan para que luego acompañen
a los adultos en el desfile, tocando sus propios instrumentos.
En el desfile que la comunidad panameña de Brooklyn celebra cada
año, también participan grupos que exhiben el traje típico,
montuno y pollera.
A los panameños se han unido oriundos de Nueva York con aptitudes
musicales e interesados en formar parte del desfile. Así, esta
no es la primera vez que la “Harlem Drums and Stepers Tag Team”
baja desde el norte de Manhattan hasta Brooklyn para celebrar las fiestas
patrias panameñas.
Con motivo del Centenario, el comité organizador quiso que este
año cien mujeres panameñas desfilaran vestidas con la
pollera y que cien hombres de la logia Los Mecánicos, llevaran
cada uno una bandera panameña. A pesar de los esfuerzos, el número
cien no se logró, pero la representación de ambos grupos
fue nutrida.
A las tres de la tarde el desfile termina. El público se esparce
pero en realidad la celebración continua. Una feria muy panameña
espera a músicos, oriundos y visitantes con comida -tajadas de
plátano incluidas- y venta de productos panameños, unas
calles más arriba. El día es aún espléndido.
Si no fuera